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Virus de Epstein-Barr: una infección casi universal con una cara oncogénica

28 de mayo de 2026 4 min

El virus de Epstein-Barr (VEB) infecta linfocitos B y células epiteliales y permanece de forma latente durante toda la vida. En la inmensa mayoría de las personas esa latencia es silenciosa.

En determinados contextos —factores genéticos, ambientales o de inmunosupresión— los programas de latencia viral expresan proteínas que favorecen la proliferación celular y bloquean la apoptosis. Se ha asociado al linfoma de Burkitt, al carcinoma nasofaríngeo y a un subtipo de cáncer gástrico.

La detección del virus en el tejido tumoral —por hibridación in situ o inmunohistoquímica— cambia la clasificación del tumor y, en algunos casos, su manejo. Por eso el reporte molecular debe leerse siempre junto con la morfología.

Contenido divulgativo. No sustituye la consulta médica ni la interpretación individual de un resultado clínico.