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Drepanocitosis (anemia de células falciformes): guía completa

23 de septiembre de 2026 6 min

La drepanocitosis, también llamada enfermedad de células falciformes, es un trastorno hereditario de la hemoglobina. Una variante genética hace que los glóbulos rojos puedan volverse rígidos y adoptar una forma parecida a una hoz, especialmente cuando disminuye el oxígeno disponible.

Estas células se destruyen antes de tiempo y circulan con dificultad por los vasos más pequeños. El resultado puede ser anemia crónica, episodios de obstrucción del flujo sanguíneo y daño progresivo en diferentes órganos.

Síntomas y complicaciones

Las manifestaciones incluyen anemia, fatiga e ictericia leve. Las crisis dolorosas pueden afectar huesos, pecho, abdomen u otras zonas y suelen relacionarse con deshidratación, hipoxia, infecciones o exposición a grandes altitudes, aunque también pueden aparecer sin un desencadenante evidente.

El síndrome torácico agudo es una complicación grave: puede causar dolor en el pecho, fiebre, tos y dificultad para respirar, y requiere atención médica urgente. La enfermedad también aumenta el riesgo de infecciones, accidente cerebrovascular y afectación renal, pulmonar u ocular, por lo que necesita seguimiento continuo.

Herencia, tamizaje y diagnóstico

El diagnóstico puede realizarse desde el tamizaje neonatal mediante electroforesis de hemoglobina o cromatografía líquida de alta resolución (HPLC). Estas pruebas permiten reconocer los distintos tipos de hemoglobina presentes en la sangre.

Para desarrollar la enfermedad se requieren dos genes falciformes, uno heredado de cada padre. Cuando una persona hereda solo uno se habla de rasgo falciforme: por lo general no presenta los síntomas de la enfermedad, aunque puede transmitir la variante a sus hijos. La asesoría genética ayuda a comprender el riesgo familiar.

Tratamiento y cuidados cotidianos

El cuidado incluye una hidratación adecuada, vacunación completa y prevención de infecciones. También es importante evitar los desencadenantes conocidos y contar con un plan médico para tratar el dolor durante una crisis. El tratamiento debe individualizarse según la edad, las complicaciones y el tipo de enfermedad.

El trasplante de células madre hematopoyéticas puede curar a algunos pacientes, pero no es una primera línea general: requiere un donante compatible y una evaluación cuidadosa de beneficios y riesgos. Existen además tratamientos modificadores de la enfermedad que el equipo de hematología puede considerar en cada caso.

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Este artículo es información general con fines educativos y no reemplaza una valoración médica individual.